jueves, 10 de junio de 2021

Senderismo Geokeda: Granada-Picón de Jérez. 54 kilómetros con 2900 metros de desnivel positivo.

 


Picón de Jérez 3088 msnm. De izquierda a derecha: Gregorio, Amanda, sentado un servidor y Antonio.





El recorrido de la rutita.




    Llevaba un par de días con molestias estomacales, sin saber exactamente si se debían a cierta intolerancia al cereal de la avena, que ya hace un tiempo que la tengo entre ceja y ceja 🤔 o, si se debía a los nervios previos a un reto importante como iba a ser éste, e, incluso que, perfectamente, se tratase de una amalgama de ambas circunstancias 🤷‍♂️

    Fuera como fuere, aún pensando como siempre, que no llegaba en óptimas condiciones a tan esperado objetivo, bien sea por falta de kilómetros y desnivel en altura en cada pierna o, por falta incluso de descanso de la semana previa, con el afán y la responsabilidad de apurar la puesta a punto del "body" para tal evento, ¡ea, pues! qué llego al día, también como siempre, con los nervios de turno bien cargados y rebosados de entusiasmo, incertidumbre y gran regocijo por lo que está por venir 🥳🤞

    Faltan 10 minutos para las 6 a.m. Llego al barrio de la Bola de Oro de Granada. Echo un vistazo al complejo deportivo que porta el mismo nombre del barrio, dónde últimamente suelo ir a nadar, a sabiendas de que tiene un gran parking para los coches, pero, sin saber si está cerrado durante la noche para poder aparcar un servidor 🙋‍♂️

    Sí, detecto que está lleno de coches por doquier 🚗🚓🚕🚙 Por tanto, decido subir un poco la calle más arriba, adónde sé que hay otra zona de aparcamiento, en una esquinita del barrio a los pies de una montañita. ¡Ondia! 🤦‍♂️ Me llevo un poco de susto porque veo que también está atiborrado de coches nada más entrar, si bien, justo adentrarme una miaja, ya veo claros, ¡fiu! 😅

    Dejo el coche debajo de un árbol, el cuál desconozco su especie, pero bien sé ahora que me ha dejado los recovecos del auto lleno de hojitas, bolitas y los cristales manchados de una liviana resina 😬 Me apresuro a hacer un pequeño marcaje de territorio, cojo la mochila, la reviso que no me falte ni sobre nada y hacia Puente Verde 🙂

    Por el Paseo Fuente la Bicha ni se ve ni se escucha un alma mundana, tan sólo las envalentonadas aguas del deshielo del Genil, se dejan percutir contra las piedras y rocas que van encontrando en su recorrido hacia la entrada de la capital nazarí 🌊

    Ojeo fugazmente el reloj y veo que llegaré al punto de encuentro a la hora programada 😉 Doy los buenos días a unos ciclistas que se están reuniendo en una esquina de Puente Verde. ¡Uhm! Oteo esa parte, pero no están los de mi especie. Lanzo una mirada al otro extremo del puente y allí sólo veo una persona. No lo reconozco, pero supongo que se trata del nuevo "chalao" que se ha apuntado a la ruta 🤪 un tal "gregorio65". Tras espetar el nombre de Gregorio, nos chocamos los puños, ya que me ha confirmado de que sí se trata de él, del nuevo "chalao" 😝

    Indagué a "Antonio_senderismo" sobre él la noche anterior tras ver que "gregorio65" se había apuntado al evento. Claro, ésta no es una ruta cualquiera, son muchos kilómetros, desnivel y subida a importante altura, hay que saber con quién se va, ya no para que nadie agüe el día al resto, sino, sobre todo, para que reine la salud e integridad física de los participantes, pues ante todo somos vida y es lo que debe prevalecer por encima de cualquier otro objetivo 🙌 Belén de Geokeda, de nick "MBelG", me dijo que era un "maquinón" de los gimnasios de Geokeda, aparte de buena gente, como así resultó ser 🤗 Los "gimnasios" son pequeñas rutas que los asiduos a esta aplicación de eventos, hacen como entrenamiento por distintas partes de los alrededores de Granada, para preparar las rutas del fin de semana por toda la geografía granadina, inclusive más allá de la provincia. No obstante, "Antonio_senderismo" no lo conocía de nada 😳 Una dudilla nos revoloteaba por el aire que, con la total certeza de un intercambio de palabras y, sobre todo, con el paso de los kilómetros se evaporaría de un momento a otro 🤲

    Llevamos más de 5 minutos intercambiando palabras con Gregorio sobre lo típico y tópicos de recién conocerse: de dónde eres, tal y pascual... Antonio y Amanda todavía no han llegado 🙄 Con lo puntuales qué son y lo meticuloso y el riguroso control que tiene nuestro guía con el tema del tiempo ⏰ A los segundos recibo una llamada. Sí, es Antonio que quiere confirmar que si estamos ya en el punto de salida y de que en breve llegarán a Puente Verde. 

    "Estábamos a punto de irnos sin vosotros" 😜 Le suelto a Antonio a su llegada mientras nos chocamos los puños. Nos saludamos entre todos nosotros, pequeño cruce de palabras, unas "fotuchas moviditas" para inmortalizar en momento de inicio, aparatos GPS en marcha y, ¡hala! Vamos qué nos vamos... 🚶‍♂️🚶‍♀️🚶‍♂️🚶‍♂️



Punto de inicio: Puente Verde, Granada.


    Durante el falso llaneo 
del Paseo Fuente de la Bicha, ya que comprende una muy suavísima ascensión, "Antonio_senderismo" le bombardea a "greogio65" de preguntas sobre sus tipos de rutas que suele hacer, obviamente, para hacerse una idea del nivel físico que ostenta el nuevo valiente 🤠 "He roto por lo menos cuatro bicicletas de carretera. El cuadro partido. Vaya mierdas de bicis que hacen..." 😳 Nos suelta tan ancho y tan pancho Gregorio. ¡Joer! 🙆‍♂️ Romper el cuadro de una bici de montaña, sí que lo había oído, hasta me llegado a pasar a mí, pero de carretera, jamás lo había escuchado en la vida 🙊 Aparte de añadirnos, que un día se fue caminando desde Ogíjares hasta no sé que pico y volver, que yo, aún no conociendo la zona y por el entrecejo de Antonio y Amanda, parecía un pedazo de rutón que ni el mismo "gregorio65" había grabado para poder plasmarnos ese largo kilometraje en nuestros morritos. Además de haber hecho el trayecto, en bicicleta, desde su pueblo natal, La Calahorra hasta Alicante, adónde residía en aquellos momentos. Hay que hacer hincapié de que estamos hablando de unos 300 kms en bicicleta 🤦‍♂️ ¡Auch! Nos miramos Amanda, Antonio y yo, engrandeciendo los ojos como soles. "¡Vaya, vaya, si al final le tendremos que ir parando los pies para que no nos deje atrás" Le suelto, medio en broma, medio en serio 🤪

    Vamos hablando amenamente por el camino, adivinar sobre qué, pues sí, de que vamos a hablar en los tiempos que corren que no sea del maldito virus y su angustiosa e importunada y enojosa y jodida pandemia 😤

    Son las primeras luces del alba y apenas nos cruzamos con un señor por la zona de Cenes de la Vega🚶‍♂️ A los pocos minutos no adentramos por el campo de fútbol que está a las puertas de Pinos Genil, justo a la altura del río Aguas Blancas. Cruzamos el campo y la carretera. Una vez pisamos ya el otro camino, hacemos un primer alto para comer y beber un poquito, ya que en "ná y menos" nos esperan las ricas subidas 😅

    Un derecho sendero nos desemboca a una pista que nos presenta las primeras rampas fuertes de la ruta, se trata de la Loma de los Jarales que, al menos, la hemos afrontado con la barriguita contenta 😋 "¡El otro día me acordé de ti!" Le exclamo a Amanda que iba por delante mía, en referencia al libro
 titulado 'Inteligencia Digestiva' de la doctora Irina Matveikova, que he leído recientemente y que trata al estómago como nuestro segundo cerebro. Y, que cómo suena bastante lógico, el estar estreñido no es nada bueno para la salud, tanto intestinal como en general, aludiendo a la amiga ya que suele sufrir sus síntomas. "Ayer me bebí 2 litros de agua de golpe, para poder ir al lavabo, que es lo que me preocupaba de verdad" Me replica "anuga". ¡Qué curioso, ¿eh? Esto de los nervios! Porque a mi me pasó justo lo contrario, que tuve que visitar el lavabo un poco más de lo normal 🤷‍♂️

    Luego le comento a la fémina del grupo que el kéfir va muy bien para la flora intestinal, aparte de la salud en general, puesto que un estómago sano, equilibra las bacterias buenas y malas y te refuerza la absorción de todos los nutrientes de los alimentos que ingerimos, así nos activa el sistema inmune contra vientos y mareas 💪 Y que a mi me lo regaló una vecina del pueblo 😊 También le comenté que ahora estaba probando con bebidas vegetales, ya que soy vegetariano, además del clásico de leche de vaca. Me dijo que a ella también le dieron una vez y lo tuvo criando una temporada, pero que se cansó de estar encima, qué no es de mucha faena, si bien se le acabo muriendo finalmente 😪 Sin embargo, me pidió que le diera un poco cuando lo tenga crecidito 😋

    Entre charla y charla nos plantamos en el Observatorio de los Jarales, que se trata de una caseta de los Guardias Forestales para la vigilancia contraincendios del cerro y sus aledaños. Ahí hacemos otro alto para recargar energías, antes, nos hacemos unas fotos para inmortalizar el momento 📸 Yo, pensando en esta crónica y Amanda las hizo y las colgó en la aplicación de Geokeda para ir relatando, visualmente, nuestra ruta a los geokedanos que no seguían a través de la app 📱



Pilón geodésico de Los Jarales.


    
    "¡Vamos a salvar un poco de desnivel. Iremos por el Bosque Corazón!" Nos indica nuestro guía suizo, y no lo digo porque Antonio tenga procedencia helvética, sino, porque controla todos los tiempos con precisión suiza 🙌 A pesar de haber salido tarde desde el punto de inicio, cómo el que no quiere la cosa, mientras "cascábamos" y caminábamos, nos impone un ritmillo alto y, ale, que en esos instantes ya le llevamos la delantera a las horas estipuladas 😉

    La bajadita es técnica, hay que mirar adónde van los pies 🧐 No obstante, es corta 😄 Continuamos descendiendo ahora gentilmente, y allí lo tenemos 😍 unos hermosos pinos, qué tantas veces los he fotografiado desde las montañas de enfrente, al otro lado del embalse de Canales, y dónde se aprecian los pinos como de forma caprichosa, o no 🙄 les dan una inconfundible forma de corazón 💚

    "¡Mira, mira Gregorio!" Le suelto a voz en cuello al nuevo amigo, para que se pare y se de la media vuelta. Le señalo y dibujo con mi dedo índice la esquina superior izquierda del bosque con forma redondeadacuándo estamos a punto de abandonarlo, así se acabe de imaginar como sería ver por completo todo el archiconocido símbolo del amor 💗

    Abandonamos la vereda y pisamos el asfalto de una carretera estrechita, bueno, estrecha como todas las carreteras de los pueblos de la sierra 🤷‍♂️ Estamos pasando por cortijos y acequias rebosantes de agua. Intuyo que no estamos demasiado lejos del pueblo de Güéjar Sierra, ahora mi pueblo, si bien, no acabo de ubicarme por dónde vamos caminando 🤔 

    A nuestra izquierda, vemos a la vera del salto de un hermoso chorro de agua a un par de señores, que parecen que están discutiendo algo sobre el tema del agua, supongo que del  regadío iría la cosa. Adelantamos a un señor mayor, bajito, rechoncho y que lo reconozco de seguida, ya que he hablado varias veces con él, es de muy fácil palabra, aunque no sé cómo se llama. Y tras lanzarnos unas palabras que no recuerdo, nos da pie a comentarle, de boca de nuestro guía, que venimos de Granada y de la intención que tenemos de llegar hasta el mismo pico del Picón de Jérez. Se sorprende 😳 nos dice que tenemos un largo camino, nombrando partes de las zonas por donde tenemos que transitar, y de ahí, él solito, nos menta que es de la asociación de regantes y más cosas que no venían al caso. Le digo que le conozco, qué yo vivo en Güéjar y que he hablado unas cuantas veces con él. Pero parece que no me reconoce o no me hace caso alguno y sigue comentándonos "cosicas" suyas 😅 Finalmente nos despedimos del señor 👋 Sin embargo, al minuto, escuchamos unos pasos ligeros y una vocecilla tras nosotros 🙄 ¡Ondia! Es él, que de nuevo vuelve a la carga, trotando como un jovenzuelo de 20 años, hablándonos enérgicamente 📣 Y nos volvemos a despedir del señor mayor a los pocos minutos. 

    Damos un primer giro de derechas en un primer cruce. Me paro y miro un cartelito azul que, ahora mismito, no recuerdo bien que palabras tenía inscritas. Sí, ahora ya lo sé, se trata del letrero de la Casa Rural Alba Montis. Es que he vuelto a pasar por el lugar esta mañana, estando a mitad de este relato 😉 Tras andar unos pasos más hacia adelante, ¡voilà! Me viene de sopetón adónde nos encontramos 😃 A unos 200 metros llegaremos a la Fuente de los 16 Caños. Bien, ya tengo una buena idea de esa parte de Güéjar Sierra que apenas tengo pisada, con la idea obvia, de volver por esos limítrofes para descubrir una nueva rutita de "trail running" 🏃‍♂️

    En la famosa Fuente de los 16 Caños, qué no sé bien por qué le llaman de los 16 caños, puesto que en realidad son 17  los surtidores de agua 🤨 hacemos otro alto para descansar, beber e hidratarnos 😄



La Fuente de los 16 Caños de Güéjar Sierra.




    Inquiero a Antonio que cómo vamos de tiempo. "¡Vamos fenomenal!" Me replica. Suficiente tengo con esas palabras viniendo de él, así que ya no me preocupo de averiguar de tiempos ni ritmos ni otros asuntos de estadísticas precisos 👌

    Ya comenzamos a buscar una sombra para degustar nuestros mejunjes personales. A los pocos minutos, ¡tachán! Ahí viene de nuevo el señor mayor y se nos acerca. "Eso que comes está muy bien. Está muy bueno para el cuerpo" Le apunta a Amanda, que se está comiendo un plátano, cuándo de repente, comienza a repicarse con las manos vigorosamente, a lo King Kong, pero en vez de contra el pecho, lo hace contra su abultado estómago, sonando robusto como una recia y hermosa y sandía 😲 Y añadiéndonos, que él cada día se come dos; uno por la mañana y otro por la noche, y que mira qué fuerza que tengo 💪 Le pregunto que cómo se llama y me responde que Manuel. Le vuelvo a comentar que yo también vivo en el pueblo y que he hablado otras veces con él, concretamente en la Fuente del Camino de la Sierra y la última en el Covirán. "¡Es que yo vivo enfrente del Covirán!" Me refiere asintiéndome con la cabeza. Si bien, parece que tampoco me reconoce o que simplemente me ignora y nos informa de que él, de joven, había trabajado en la Sierra, que eran 200 trabajadores y que sólo quedaron 40, los buenos 🤙 ya que los jefes italianos en aquellos tiempos, decidieron recortar la plantilla. Y que a él los amos italianos le decían "pícolo", que significa pequeño, y que él estiraba su cuello y levantaba la barbilla al frente para decirles qué sí, pequeño pero no tonto, ¿eh? 🤣 Y con la misma historia que Manuel me había contado cada vez había entablado conversación con él, nos despedimos ya finalmente, mientras recargamos los bidones de agua, recogemos nuestros bártulos y nos disponemos a proseguir con nuestro reto 😊

    Ascendemos por el camino que nos conduce al Calar, sin embargo, el tremendo subidón hasta la famosa cima que ostenta unas maravillosas vistas de las Caras Nortes de Sierra Nevada, también lo vamos a evitar. ¡Fiu! 😅 Vamos bien de fuerzas por el momento, pero claramente estamos ahorrando cierto desnivel positivo, si no, creo que nos hubiera salido más o menos los 3500 md+ que superamos en la ruta de Granada al Mulhacén 😛

    Dejamos la senda que nos subiría al Calar a nuestra izquierda. Éste va a ser un tramo nuevo para mí, es el del campo del fútbol, ya que suelo hacer este recorrido al revés, subo al Calar y bajo por el sendero del Collado de la Gitana, no obstante, a la vuelta, giro a la izquierda en el campo de fútbol, no llego a sobrepasarlo, puesto que mi casa queda en el otro extremo del pueblo. ¡Uhm! Se ve bien, estrecho pero con poca inclinación y pocas piedras, muy corredero 😋 

    Desde la altura del sendero, vemos que niños y niñas güejareñas están haciendo actividades y juegos en el campo de fútbol, que algunos fines de semana el ayuntamiento organiza para los jóvenes vecinos. Unos metros más adelante, Gregorio me dice que conoce al dueño del "Bed and Breakfast" que hay en el pueblo, que trabajó con él, si no recuerdo mal me informó que se llamaba John y que es holandés. "¡Vaya! Pues no me suena..." 🙄 Replico. Entonces le señalo a Gregorio el edificio adónde vivo. Entretanto caigo que a unos 100 metros de mi casa, dirección Maitena, de los últimos edificios del pueblo, sé que hay un B&B o Casa Rural que no sé cómo se llama, pero qué ahora mismito confirmo que es "Arroyo de la Greda" 😉 Pero que veo a un tipo rubio, en el garaje, con la puerta abierta, siempre liado con un banco de madera y haciendo tareas propias de un carpintero. "¡Sí qué es él. Creo que es carpintero de oficio!" Me certifica con media sonrisa en su boca. 

    Continuamos ascendiendo sin grandes desniveles, llegando a un primer mirador, el de Peña de la Vaca, que nos presenta elegantemente Las Faldas de Sierra Nevada, Cerro El Calar, El pueblo de Güéjar Sierra y con el azul del pantano de Canales al fondo. Dejamos atrás unos cortijos y los dos últimos edificios de la civilización, que son unas gigantescas jaulas, como pabellones, dedicados a la cría y adiestramiento de aves rapaces, halcones para ser más exactos, que me dijeron que administra una empresa de Toledo y que da servicio a varios aeropuertos españoles, con el objetivo de espantar y eliminar el vuelo de palomas y otras aves que puedan interferir en los motores de los aeroplanos. 



Mirador de la Peña de la Vaca.





    Hago un par de "paradiñas" para darme la media vuelta, pues la fémina se ha quedado algo rezagada, pero viene por detrás a unos 100 metros. ¡No problem! Es normal, Amanda suele hacer la goma, es decir, que ahora está empujando por delante, ora se retrasa una miaja en la retaguardia, pero sin duda, cuando llegan los momentos duros y críticos, ella siempre está ahí, al pie del cañón 💪 

    Estamos llegando a uno de mis parajes favoritos, es el Barranco de la Encarnación, o quizás deba decir especiales, por la energía tan peculiar que desprenden unos pocos peñascos y agujas de roca, es como un punto magnético terrestre intenso 🤩 

    De súbito, Amanda nos adelanta a Gregorio y a un servidor como un auténtico torpedo 💨💨 para pegarse a Antonio. Veis, era ella para hacer trabajar la funcionalidad de la goma de la que os estaba hablando 😂 La causa de tan endiablada velocidad son las vacas 🐄 que están tranquilamente pastando en mitad del sendero. Ella les tiene verdadero pánico, prefiere dar un volteo de unos kilómetros si fuese necesario, que pasar a dos metros de ellas. La verdad es que de bien cerca, impresionan el tamaño del ganado vacuno. Yo a veces lo que realmente me hacen dudar son de color negro completos, por no entender de la especie, y qué no son muchos, pero haberlos haylos. Pues a menudo llego a pensar que a ver si por casualidad se haya escapado un toro de lidia entre el apacible ganado y, ya, ya, ya verás tú la qué se lía 🤣 Le decimos que no hacen nada, qué se suelen apartar a nuestro paso, pero la fémina no nos hace ni el menor de los casos, está aferrada al brazo de su amado. "¡Huéjei. Chchchch. Húja. Huécha!" No sorprende Gregorio a todos, incluso a los animales vacunos, vociferándoles esas onomatopeyas que ni siquiera salen en el diccionario 😂 y que, sin rechistar, los animales se van apartando de la senda incluso antes de que estemos a su altura 🤘 

    Luego, el amigo nuevo nos comenta que de siempre ha trabajado con animales, puesto que es de La  Calahorra, tierra de ganado y los conoce bien, tanto morfológicamente como por su psicología. Tuvimos un tímido parón a causa una de las vacas, al pasar por el lado de una de la agujas, pero esta vez, Amanda, envalentonada, se desmelenó y soltó una resonante sinfonía de onomatopeyas vacunas que los propios animales entendieron a la perfección, para dejarnos el paso libre 🥳

    Pregunto a "gregorio65" sobre el famoso castillo de su pueblo, que cómo se puede visitar, ya que he oído un par de versiones muy dispares. Una: que se visitaba como la mayoría de monumentos, con sus horarios establecidos, y con mayor afluencia, sobre todo, en fin de semana, según me informó un matrimonio mayor, que llegué a tener la impresión de que hablaban de hace ya bastantes años atrás. Dos: que se visita sólo los miércoles y que hay que ir a pedir la llave a una casa particular 🤨 según me dijo un pajarillo recientemente, que no recuerdo de qué árbol. El amigo me confirma la segunda versión, añadiendo, que el señor, el muy "fresco", pide dinero por dejar la llave, porque aunque el castillo sea particular, no es suyo 😠 "El señor ha muerto, pero ahora es la hija, quién también pide dinero por tal gesto" Me reseñó Gregorio refunfuñando 🤬

    Qué bien va conversar, ¿eh? Al final uno se entera de historias propias de cuentos y leyendas con sus entresijos 🏰 Y, en "ná y menos", ya llegamos al collado de la Gitana. Otra merecida parada de descanso. Nos sentamos en redor del mirador  adónde divisamos el esplendor de Las Cumbres Occidentales de Sierra Nevada 😍 Aunque todavía no siento fatiga en las piernas, sí que el terreno hace ya bastantes kilómetros que se ha empinado y el cansancio va lentamente acumulándose en el cuerpo. Así que, no hay que desaprovechar el momento para sentarse, descansar y rellenar el "Body" de energías 😁



Mirador del Collado de la Gitana.


    
    Volvemos a arrancar, a sabiendas, de que nos espera una fuerte subida poco antes de llegar al Collado del Alguacil. Continúo conversación cerrada con Gregorio, esta vez con el tema de las bicicletas 🚴‍♂️ ¡Joder! Éste se lo mira "toíto", qué si materiales, qué si pesos de los frenos u otros accesorios, qué si la composición del cuadro y mucho más y más... 😳 "¡Buh! Yo ahí no llego. Tú estás a otro nivel. Yo no miro si los frenos de disco pesan 400 gramos más. Lo que miro es que frenen bien y ya está." Le sugiero al amigo novel. Pero se regodeó dándome más detalles de dónde se puede ahorrar tanto en peso como en dineros 🤑 "Yo sólo me fío de una tienda de bicicletas de Granada. Ése tío es legal, te vende lo que tú necesitas y pides, nada más. El resto son unos cap*****, sólo quieren vender, y, cualquier mierda." Me reafirmó muy seguro de sus palabras.  

    Y que llegamos ya al Avituallamiento Oficial, más o menos a mitad de camino de la ruta, ubicado en en el conocido Collado del Alguacil de Güéjar Sierra. Antonio y Amanda, qué son unos "cracks" en todo, todito, todo 💎 ya dejaron un coche el día anterior, con el maletero lleno de agua, con botellas de 2 litros por cabeza de la rica agua de Lanjarón y algo de comida extra 😋

    Aparcamos nuestros traseros sobre la crecida y esponjosa hierba de primavera. Estamos rodeados de vacas y coches, nos hemos acomodado en el aparcamiento del Collado. A los pocos minutos de haberme descalzado e hincado el diente a uno de mis suculentos bocadillos, empiezan a aparecer ciclistas para arriba, para abajo y por todos lados 😵 con bicicletas eléctricas, manuales e incluso uno venía haciendo ciclocross, que son las clásicas bicicletas de carretera pero con ruedas de neumáticos con algo de tacos, qué, cómo bien indicó el amigo Gregorio, esa especialidad es propia del norte, tanto de España, más en Cataluña y País Vasco, como incluso muchísimo más del norte de Europa: Bélgica, Holanda, Alemania, Dinamarca, etc. Un grupito de ciclistas, al vernos con el maletero abierto incluso nos pidieron si nos sobraba agua. La verdad es que no nos sobraba demasiada, ya que a partir de aquí hasta la cima y la vuelta al coche, no había ningún punto de agua, así que teníamos, de alguna manera, que racionar la ingesta. Al final, creo que Amanda les sirvió una poca de agua a uno de ellos 👏 no lo puedo certificar a ciencia cierta, puesto que continuábamos enfrascados hablando de bicicletas con don Gregorio 😅  

    Por fin despegamos nuestros culos de la blanda hierba. Un "mendas" hasta sintiendo algo de entumecimiento muscular, algo fríos, ¡auch! creo que hemos estado demasiado tiempo sentados 😂 Sin embargo, ya sabemos de sobra, que a los pocos minutos de movimiento, ese engarrote muscular simplemente desaparece 🧙‍♂️

    Nos enfilamos a la parte más suave de toda la ruta. Esta parte también la conozco. Es bastante corredera 😁 Nos esperan unos 10 kms de suaves subidillas y ligeras bajaditas y zonas llanas. Llegamos a la Fuente de los Cazadores. Es un pequeño manantial de agua, desde dónde surge un chorrito incesante de agua, casi, a ras del suelo. Gregorio se acerca a la fuente. El agua corre suave, si bien está algo cercada por algas y plantas acuáticas, además de muy posiblemente otros seres vivos que no llegamos a ver ni a distinguir. Y, sin ningún miramiento, el nuevo compañero se agacha, se arrodilla y pega sus labios a la charca para darle un buen trago. ¡Uff! Sí, si no tuviese una gota de agua, antes de sufrir una deshidratación, ¡vamos! qué no dudaría un segundo en beber de esa poza, peeero, tampoco me echaría de cabeza así, sólo beber por beber 😑 Creo que "gregorio65" ha sido fiel a sus palabras cuándo en un momento de la ruta dijo que el cuerpo tiene que acostumbrarse a comer y beber de todo, ya sea bueno, menos bueno y hasta malo. Lo cuál estoy en gran parte de acuerdo, ya que para el metabolismo es como una especie de entrenamiento para sacar a relucir y afinar sus defensas 💪

    ¡Santo dios! Creo que estoy pasando por una seria crisis. Se me está haciendo eterno este tramo. Interminable 😔 No recuerdo de qué hablaba con los amigos, ni siquiera de si intercambiaba alguna palabra. Me estaba quedando rezagado. Sólo estoy pensando en el ascenso final al Picón de Jérez qué, según los compis, será durísimo, ya que es campo a través, con piedras y piedrotas sueltas, con una pendiente de infarto y, con la suma de kilómetros y fatiga acumuladas en las piernas. Inclusive me agobio porque mis compañeros caminan mucho más rápido que yo 😰

    "¡Seguid. Ahora os pillo. Voy a orinar!" Le apunto a los camaradas. Al reincorporarme, observo que se me han alejado bastante. ¡Uhm! Me toca echar a correr. ¡Yujuuu! 🏃‍♂️ ¡Coñis! Me vuelve repentinamente la energía y siento esa vena  rellena de la graciosa y divertida bilirrubina corretona fluir por mi cuerpo de nuevo. ¡Joer! Y me doy cuenta que lo que estaba era asqueado de sólo caminar. En buen terreno, el cuerpo lo que me pide correr, qué es lo que me gusta en realidad 😍 "Si me decís de hacer 50 kms. No, no, ni siquiera 20 kms de caminar en llano, vamos, qué no me apunto a la ruta ni loco. El llano es para correr, según me dictan los genes" Les digo a los amigos de fatigas nada más alcanzarlos 🤷‍♂️ Paré otra vez, para rezagarme a postas, con la excusa de tomarme un gel y un buen trago de agua. ¡Hala! Y a volver a echar a trotar para dar caza a los compis 🥳

    Estamos llegando a las Piedras de los Soldados, un punto de cruce de caminos, adónde realizaremos la última parada antes de atacar al coloso más oriental de Sierra Nevada. Volvemos a encontrar ganado vacuno y ovino, con la diferencia de que unos grandes perros mastines, propios de la zona, están cuidando a sus ovejas con recelo. Uno de ellos nos comienza a ladrar mientras vemos a otro que persigue rabioso a una vaca. "¿La está recogiendo, verdad?" Inquiero al aire. Gregorio responde súbito qué no, que lo que está haciendo es al contrario. La está ahuyentando, ya que no pertenece a su rebaño. ¡Anda! Lo que es entender a los animales, ¿eh? 🤗

    Me paro de repente. Miro hacia atrás para detectar la posición de nuestra chica. ¡Vaya! Amanda viene bastante retrasadilla 🙆‍♂️ "¿Sabes si le asustan los perros a Amanda? ¿La espero?" Le chillo enérgicamente al líder que está algo alejado de m posición. Antonio se para y me hace un escueto levantamiento de barbilla. Parece que no se ha enterado bien de mi pregunta. "No, no. No le pasa naá!" Me replica desde la distancia negándome con la cabeza y su mano, para que no me preocupe, qué sigamos hacia adelante, una vez entendió mis palabras.  

    Cuándo al poco de reprender mis pasos, escucho una voz femenina bastante alterada, en respuesta a los ladridos de uno de los mastines. Volteo 180 grados y observo a Amanda nerviosa, que se aparta rápido de la senda, qué duda, qué intenta echar a correr para alejarse del perro que la intenta perseguir. ¡My God! 😳 Busco con la mirada a Antonio, pero va tan pancho y paso firme hacia adelante, al igual que "gregorio65", sin percatarse del acontecimiento. Le balbuceo al guía otra vez. Luego a voces, en el intento de que me entienda que si ella no le tenía miedo a los perros. ¡Coña! Ni caso, "palante" que van los dos 🤦‍♂️   

    Vuelvo a virar mi cuerpo veloz, antes de que el chucho se coma a la amiga 😅 Hasta doy unos pasos en su dirección en el intento de transmitir a Amanda qué no se ponga nerviosa, qué no corra, qué se pare y que mire de frente al perro, qué le grite con ferocidad y le haga aspavientos si se le acerca en exceso. Finalmente le ha llegado a encarar un par de veces, tímidamente, incluso le ha gritado algunas palabrejas mientras no dejaba de dar largos y electrificantes pasos 🙆‍♂️ Y sí, parece que el mastín le hace finalmente caso omiso y regresa de nuevo al cuidado de su ganado 👍

    Alcanzamos Las Piedras de los Soldados, el cruce de caminos, ya que desde ese mismo punto se diversifican varias veredas desde dónde puedes llegar a los Lavaderos de la Reina, a la Dehesa del Camarate de la localidad de Lugros, a las Paratas de Chorreras Negras del pueblo de Jérez del Marquesado adónde en el año 1960 se estrelló un avión militar estadounidense, sin víctimas, y, que fueron rescatados en plena tormenta de nieve por los bravos vecinos jerezanos 💪 O, hasta tirar campo a través para ascender a nuestro gran objetivo 🎯 el ascenso al coloso más oriental de Sierra Nevada,  el Picón de Jérez, con sus 3088 metros de altura, es el primer 3000 hacia levante de la cordillera Penibética. 

    Aterrizamos nuestros traseros sobre la hierba. Comemos y bebemos y charlamos una miaja. Sin duda, éste es "The Moment" 🤘 El momento de no intentar seguir a nadie ni adelantarlo ni nada por el estilo, o puedes reventar en cuestión de minutos 😱 Se trata de marcarte tu ritmo y tirar "parriba", no hay más secretos. Nos levantamos, recogemos nuestros enseres y arreando, qué es gerundio 🚶‍♂️🚶‍♂️🚶‍♀️🚶‍♂️🤗

    Cómo que no hay sendero, seguimos la zanja que hay a lo largo de una valla limítrofe, no obstante tenemos que ir con cuidado, ya que hay alambre descolgado de las estacas de madera, medio enrollado en el suelo y que a veces cuesta de detectarlo. Vemos a nuestra derecha, un par de muchachos, senderistas que se acercan al cruce de caminos. Sin duda, por la dirección de dónde provienen, deben venir de los archiconocidos Lavaderos de la Reina 💦

    Continuamos con la ascensión a buen ritmo. Antonio va en cabeza, lo tengo a unos 100 metros. Amanda viene tras de mí, a la par con Gregorio, están también a unos escasos 100 metrillos de mi posición. Bueno, la verdad es que esperaba un mal terreno, tal como me lo pintaron los amigos, con mucha piedra suelta y con dificultad para el agarre de las suelas de las zapatillas. No es una autopista, sin embargo, se puede subir bien, he pisado la Sierra por sitios mucho peores 🙆‍♂️

    Hacemos una primera "paradiña". No reunificamos, nos sentamos brevemente sobre una gran piedra plana y echamos un trago de agua. El líder nos indica el próximo tramo a seguir. Seguimos subiendo, posiblemente por el trozo de terreno más dificultoso, ya que aquí voy mirando atento adónde van mis pies, sorteando matorral bajo e intentando llevarlos sobre las piedras y rocas más anchitas y estables posibles. Ahora "anuga", "gregorio65" y "Alquimias" vamos caminando a la par, "Antonio_senderismo" sigue en cabeza a una media distancia por delante de nosotros.   

    Llegamos a Peñas de Vicente, que son unas rocas prominentes que se erigen elegantes a la falda del Picón de Jérez. Sin duda, desprenden magia, es un punto energético con mucho magnetismo 🧲 Y hacemos la última parada antes de ascender al coloso del oriente nevadensis 🗻

    Esta vez, solamente bebo agua e isotónico. Me quedo mirando atentamente la última parte. Se ve otro tipo de piedra y de suelo, mucho más oscuro, como si se tratase la loma propia de un volcán 🌋 ¡Ojú! Sin duda ninguna, está bien derecha la ascensión, ¡auch! 😅 No obstante, percibo que el terreno no es tan malo como decían los amigos. Sí, es campo a través pero las piedras se ven bastantes compactas y, además, se detectan incluso algunos timoratos tramos de senda, que parece hecha por el paso de los senderistas, pero que muy probablemente por la nieve y las otras inclemencias del tiempo la obligan a desaparecer año tras año 🌪

    Culos arriba y espadas en alto ⚔  Y a por el último achuchón 💪 Y ahí vamos los 4 senderistas intrépidos 🚶‍♂️🚶‍♂️🚶‍♀️🚶‍♂️ Cada uno marcando su propio ritmo de ascensión 🤗 Sí, en efecto, corroboro que hay rastros de senderos que aparecen y desaparecen como el Guadiana, y, que el terreno, inclusive los tramos de campo a través, son firmes y estables ✌ Por tanto, con lo único que tenemos que lidiar es contra la fortísima pendiente, la ausencia de oxígeno y la fatiga acumulada en las piernas 😛

    De tanto en tanto alzo la testa. Voy vigilando a Antonio que lo llevo a unos 100 metros por delante mía. Le quiero cerca, aparte de que es como si me estirase de una cuerda imaginaria tras de sí, sería mucho más porque así me voy fijando y emulando su zigzagueo para hacer un recorrido lo más similar posible al suyo, puesto que al conocerse la ruta, es como si me allanase el camino de alguna manera 😉 A mis espaldas, también a unos 100 metrillos, veo a Amanda y Gregorio que suben pegaditos uno detrás del otro. 

    Al cabo de un par de minutos, vuelvo a levantar la cabeza. ¡Por las alturas de la alfombra de Aladdín! 😳 Antonio se me ha ido como como un misil. Debe estar casi a 175 o 200 metros de mi figura 😬 Ahora sí que no le alcanzo ver bien por la zona que transitan sus pies. Nada, que toca tirar de intuición y visión para continuar a buen ritmo la subida. Me paro, echo la vista atrás, para detectar que Amanda asimismo se ha distanciado bastante de Gregorio, a quién diviso que va más lento pero con paso firme destino a los cielos de Sierra Nevada 👊

    Tras otro corto lapso de tiempo, veo en las alturas que Antonio se ha parado a hablar con un grupito de senderistas que descienden más o menos por nuestro mismo serpenteo. Me voy aproximando a ellos. Creo que los voy a alcanzar, sin embargo, nuestro líder se pone en marcha de nuevo 🚶‍♂️ 

    "¡Olé. Qué campeones estáis hechos. Desde Graná. Uff!" Me grita la chica del grupito senderista al cruzarnos en el trayecto. Está claro que nuestro guía ya les ha informado sobre nuestros asuntos, ya que ni los diarios deportivos ni las televisiones especializadas, ni sabían nada del tema ni estaban retransmitiendo nuestra ruta en directo 😝 Me paro y les indago que de dónde vienen. "¡Desde el refugio Postero Alto. Eso no es ná, comparao con vosotros!" Me apunta ella de nuevo, como quitándole hierro al asunto. "¡Pues hay que llegar y hacerlo!" Le suelto, levantando y estirando mi barbilla que apunta dirección al cortafuegos del fondo del Valle del Marquesado, adónde se encuentra ubicado el refugio, en alusión de que tampoco es tarea fácil de llevarla a cabo 💪 

    Me despido de ellos. Echo un ojillo atrás 🧐 Amanda sigue manteniendo su distancia, más o menos, para conmigo. Gregorio un poquitín más alejadillo de la fémina. Arranco, doy unos pasos e inconscientemente miro hacia arriba para ver por dónde anda "Antonio_senderismo", para intentar seguir su rastro. ¡Hostia bendita! 🤦‍♂️ El líder ha puesto la directa hacia arriba, no como si le hubiesen puesto un petardo en el culo, sino, como si le hubiesen colocado toda una traca de truenos de la categoría F4 en "tó" el recto 😂 ¡Ofú! Cómo va el tío...🤣

    Creo que vamos por mitad de la ascensión. ¡Vaya! Hay momentos que pierdo de vista por completo a nuestro guía 😱 Me obligo a parar, ya que hasta dudo de si voy por el camino correcto. Veo a mi izquierda que voy bastante cerca de un precipicio. Algo más arriba diviso una prominente roca. Debajo de ella intuyo que debe estar los Parapetos de las Chorreras Negras, dónde se estrelló el avión americano 🤨 Vuelvo a echar la vista atrás y me percato de que "anuga" me sigue. ¡Bien! Esa es la mejor señal, ya que ella también se conoce el terreno. ¡Uff! Y en esos precisos instantes me doy cuenta, justo antes de ponerme en marcha, de que ya empiezo a estar bastante cansado 🤪 Siento gran fatiga en las piernas🥴 y me cuesta respirar, me falta aire en las aspiraciones 😵

    ¡Ale! Qué no queda otra que reemprender la marcha 😤 Así que, a trancas y barrancas, con pasitos muy cortos y acompasados, echo a andar de nuevo 🤜 A los minutos, cazo la cabecilla de "Antonio_senderismo" contrapuesta a la silueta de la montaña y veo que se está acercando al peñasco que mira el bonito valle de Jérez del Marquesado. ¡Perfect! Ahora sí que tengo la garantía de que voy por buen camino. Mirada por el retrovisor y observo que Amanda también viene como un tiro, me ha recortado un buen trozo, debe estar a no más de 50 metros de mi figura, está subiendo fenomenal ésta última parte de la ascensión ¡Grande! 🙌 "gregorio65" no lo llego a ver, si bien estoy seguro que está subiendo sin prisas pero sin pausas 😄

    Voy siguiendo el zig-zag imaginario del líder y, a medida que me voy aproximando la gran roca que hace de balcón del hermoso valle del Marquesado, ya veo que a partir del peñasco ya suaviza contundente la pendiente. ¡Yuju! Eso significa que ya estamos llegando al pico 😃 Sin embargo, a los segundos, de sopetón, me empiezan a temblar literalmente, significativamente, las dos piernas 😲 ¡Jolín! Las tengo como flanes 😅 No me dan la sensación de caerme por debilidad, pero sí, de cómo no pudiera conducirlas a mi antojo 😂  Por suerte no me fallan las fuerzas, compruebo que puedo continuar caminando, tambaleando una "mijilla" sigo con paso borrachín la ascensión 🥳 ¡Cáspita! 😆 Jamás me había ocurrido esto. ¡Bueno! Si es que siempre hay una primera vez para todo, ¿eh? 🤣

    En efecto, al alcanzar el peñasco-balcón viro a la derecha, el terreno se suaviza enormemente y ya veo a lo lejos, justo enfrente, a unos 200 metros, el pilón del punto geodésico del pico Picón de Jérez, aparte de un trozo de muro semicircular que hace de vivac a su izquierda, y, algo más a la izquierda todavía, un gran hito de piedras de unos 2 metros de alto por unos 3 metros de base 😀 

    Mientras me acerco, ya advierto en lontananza que "Antonio_senderismo" está pegado al pilón geodésico, sacándose unos "selfies" 🤳 que supongo que enviará a la página de Geokeda para ilustrar a los seguidores de su llegada 🚩 Es que claro, en los tiempos que corren, parece que si no te haces fotos y las enseñas, significa que no has estado, ¿verdad? Hay que ver, ¿eh? 🤣
     
    Bueno, creo que ha sido percatarme de la "llanura" del terreno, entre comillas, y, divisar el pilón geodésico, que ya no me acuerdo de los tembleques de las piernas ni de "ná de ná" 😂 ¡Fiesta! 🥳 

    Choco puño contra puño con Antonio 🤜🤛  Saludo fugazmente a otros senderistas que están instalados en el interior del vivac. "¡Joder. Qué valor. Qué envidia poder venir desde Granada hasta aquí. Enhorabuena!" Me suelta uno de los senderistas, el que portaba una espesa y oscura barba 🧔 "¡Qué envidia ni ná! ¿Envidia a 4 chalaos? Qué va, hombre, ¿pa qué?" Le replico con media sonrisa en la boca y, en la otra mitad, con cierta malafollá granaína 😂

    Me siento justo detrás del muro del vivac, ya que sopla aire frío, tan frío, que a los segundos saco todo mi arsenal de ropa de manga larga y me la pongo, excepto las mallas largas y la braga. De seguida, siento un hambre poderosa. Y, obviamente, extraigo parte de mi depósito alimenticio 😋

    Llega Amanda con una sonrisa de oreja a oreja. Se abraza y besa al guía, su novio, que es Antonio. Me choca los puños y se sienta enfrente mío. "¿Es alguno de ellos tu pareja?" Nos dice la fémina qué le preguntó la chica del grupo de senderistas que nos cruzamos durante la subida. Los dos le prestamos atención, en especial Antonio, que tenía las orejas bien tiesas. "¡Nena. No seas tonta. Déjalo. Ese muchacho no te conviene!" Comentó que le soltó la muchacha con mucha gracia y salero 🤣 Y a los minutos llegó Gregorio, que también mostraba una tímida sonrisa de felicidad en su rostro. 



Recién llegados a la cima del día, Picón de Jérez.


    

    Finalmente nos sentamos los 4 magníficos a comer sentados en el suelo y en circulo. Y vaya que si hacía fresquito, tan fresquito que hasta nos comenzó a caer copos de nieve ⛄ No obstante, se nos veía y sentía bien felices 😄 El objetivo secundario se había conseguido, el Picón de Jérez, de 3088 metros, sin embargo no se trata del punto más alto de la loma de Jérez, que se encuentra éste a unos 500 metros más arriba, concretamente a 3123 metros sobre el nivel del mar, que también es llamado en otros mapas como Picón de Jéres, con ese final, para diferenciarlo del punto geodésico. Hay que aclarar, que los puntos geodésicos no obedecen al punto más alto ni a la cima ni la corona de una montaña, sino que se utilizan como puntos ubicados estratégicamente, como mera referencia para facilitar la construcción de mapas. Dicho lo cual, pues continúo diciendo que, al menos yo, como siempre digo, queda la vuelta, y, hasta que no se llega al coche no se ha acabado la ruta 🙅‍♂️ Por tanto, ese es el objetivo principal, volver todos al punto de inicio, aunque la ruta de hoy tampoco es el ejemplo al no ser circular, sanos y salvos y enteritos en la mayor medida posible 🤗

    "¿Nos puedes echar una foto?" Escucho al otro lado del vivac. Me levanto y acudo a inmortalizar el momento de los otros compañeros foráneos de montaña con gran agrado, puesto que momentos antes ellos hicieron lo mismo para con nosotros 🤝 Les suelto algunas bromas. Ellos me devuelven otras tantas 😂 Y así de fácil entablamos conversación.

    Me pregunta por dónde hemos venido. Desde el Picón tenemos una fantástica vista de las Caras Nortes de Sierra Nevada. Le muestro la zona de los Lavaderos de la Reina, el refugio de Peña Partida y la Loma Papeles, para situarlos, ya que es la principal vista que tenemos. Güéjar Sierra apenas se ve a muy al fondo al otro lado del valle. Y ya a nuestra derecha, le indico con mi dedo índice hasta el Collado del Alguacil y, a partir de ese punto, aunque no se llega a divisar el sendero, con la referencia de una pista que hay más abajo, se ve perfectamente el trazado que hemos seguido para alcanzar el 3000 más al este de toda la Sierra.   

    Entonces el cordobés, porque vienen de Córdoba, me lleva al otro lado de la Loma de Jérez y me menciona gran parte de todo lo que tenemos a la vista, qué es muchísimo, y que un servidor todavía no conoce, como los picos: El Puntal de los Cuartos, La Atalaya, El Cuervo, y más a nuestra izquierda El Cerro Pelao, Las Piedras de los Ladrones, El Cerro de Trevélez que mira hacia la zona de las Alpujarras y que apenas he pisado 😐

    Luego me continúa el cordobés con buen arte y gracia, explicando que ellos han hecho varias veces "La Integral de Sierra Nevada", que se trata de la ruta que pasa por los 15 tres miles de Sierra Nevada, si bien hay diferentes variedades y versiones y tipos de rutas según quién las haga, dependiendo del  nivel y estado físico, claro está, qué eso al final es como todo, ¿no? 🤷‍♂️ 

    Me añade el amigo de Córdoba que ellos la conocen bien desde el Puerto de la Ragua, que es la frontera que separa las Alpujarras almerienses de las granadinas. Y me voy directo al kit de la cuestión: "¡¡¡¿tema agua?!!!" Me asiente con la cabeza y a continuación me cuenta que dependiendo del año, puedes encontrar varios neveros que te hacen de fuente natural, pero, si es más en estación veraniega y seca, hay que tener un buen conocimiento de la zona para saber dónde encontrar el sagrado líquido de la vida 💧💦 Me informan de que el punto crítico de ese comienzo es desde La Ragua hasta el Cerro Trevélez, ahí hay que cargar bien de agua para unos 15 o 20 kilómetros. Sin embargo, a partir de esa zona ya es cuestión de hacer algunos sube y baja a lagunillas, ríos o fuentes naturales para recargar los bidones del oro líquido que hay a lo largo del camino 👌

    Finalmente, después de un buen rato nos despedimos de los amigos cordobeses, nos deseamos buena ruta y todas esas cosas que los amantes de la montaña se aspiran mutuamente 👐 Recogemos nuestros enseres, los colocamos en las mochilas y nos disponemos a volver hasta el Collado del Alguacil, por el mismo sitio que hemos venido, y, ahora sí, se tratará ya del final de la ruta 🏁 

    Nos vamos acercando al hermoso peñón-balcón del valle del Marquesado. "¡Mierda!" Exclamo con furor 😤 Quería tirar unas cuantas fotos al hito, a los picos 3000 colindantes y a las espectaculares vistas desde el Picón de Jérez, pero, después de tanta charla, no me acordé de echar ni una solo "afotico" 🤦‍♂️ ¡Joer! Lo que está claro es que ahora no vuelvo para atrás 😅 Demasiado tarde, en otra ocasión  será 🤞

    Todavía en el peñon-balcón, Amanda se da cuenta de que ha perdido en enchufe cargador del móvil🙆‍♂️ y su  móvil no es un móvil cualquiera 🤑 Según ella, el cargador era bastante original, con un dibujo muy chulo, tan chulo, que duda que si alguien se ha dado de bruces con él, lo haya dejado tal cual en el sitio y no se lo haya echado al bolsillo 😣 Empieza a cavilar y cree que se lo ha dejado en la parada de avituallamiento que hicimos en La Piedra de los Soldados, adónde nos paramos un buen "ratejo" antes de comenzar el ataque al Picón. Gregorio le corrobora que sacó una bolsa y que vio lo que parecía el cargador del móvil, que además era de color tierra, por ello, muy probablemente, se le saltó a la vista y lo abandonó a sus suerte 😔

    Decidimos continuar con la bajada, eso sí, intentando pasar por el mismo camino que hicimos de subida que, al no haber un senda marcada fija, no era tarea fácil 🕵️‍♀️ A media bajada del 3000, buscamos la gran piedra plana adónde hicimos la "paradiña". Amanda se desplaza unos metros y mira a su alrededor, si bien no halla nada 😟 "¡Creo que era aquella la piedra dónde nos sentamos!" Alerto a nuestra amiga al cabo de escasos minutos de seguir bajando, señalándole con el dedo a nuestra izquierda, la gran piedra plana adónde sí nos paramos y sentamos, estaba a unos 200 metros de nosotros. Sin dudar un segundo, "anuga" se aleja hacia la piedra-mesa. ¡Nada! Nos alcanza al cabo de los minutos negando con la testa, que allí tampoco había ni rastro del artilugio 😥 Por tanto, la única gran esperanza se convoca para La Piedra de los Soldados 🤞

    Seguimos con el descenso. ¡Uhm! Es una pendiente media que, andando, se me hace pesada tanto para las piernas como para la mente. Y ya estoy pensando en el tramo desde La Piedra de los Soldados hasta el aparcamiento del Collado del Alguacil, esos 10 dichosos kilometrillos que se me hicieron horrorosamente bien eternos 😰 A ver cómo me va a venir para el cuerpo, la mente y el espíritu la vuelta 🙏 Pues de momento les aviso a los compis y, ¡hala! Qué me dejo caer al trote cochinero que hace mucha más fácil y divertida la bajada 🏃‍♂️

    Nada más alcanzar el llano, dejo la mochila en el suelo y me voy directo a meterme entre la primera línea de infantería de La Piedra de los Soldados para vaciar la vejiga 😁 Al volver, miro detenidamente, minuciosamente en redor en busca del cargador de la compañera 🧐 Sin embargo, no hallo ni rastro del cachivache electrónico 😕 Al minuto llega "gregorio65". Me pregunta por el desventurado cacharro de nuestra amiga. "Sí, eso mismo he pensado yo" Me responde Gregorio asintiéndome con la cabeza al mentarle el desconocido paradero del cargador del móvil y de la presencia muy cercana de los dos senderistas que venían de vuelta de Los Lavaderos de la Reina, justo antes de comenzar nuestra subida al Picón de Jérez. Y, puesto que estábamos sentados al ladito mismo de la vereda, si hubiese estado allí el artilugio, hubiera sido de muy fácil detección 🙈 Llegan "Antonio_senderismo" y "anuga" y les informamos de la infeliz búsqueda de su cable del móvil. ¡Ay. Pobretico cable. Dios sabrá a manos de quién ha ido a parar! 

    Reemprendemos el camino 🚶‍♂️🚶‍♀️🚶‍♂️🚶‍♂️ Vemos que las ovejas ya están recogidas en su redil y buscando ya su puesto para pasar la noche. Los mastines nos han advertido, si bien no han soltado ni un ladrido. Vamos caminando a buen ritmo por el "llaneo". Apenas hablamos, pues estamos algo distanciados entre nosotros. Yo voy en última posición, de nuevo, y mirando que no se me alejen demasiado, sino, ¡no problem! A echar unas carreritas 😉 Si bien veo que no voy hastiado como durante la ida 🖖 A los minutos, nuestra amiga se deja caer a la última posición, por detrás de mí. ¡Uhm! 🤨 Le inquiero de si todo va bien y me responde que sí, no obstante, debo decir que no le veo con buena cara 🤔

    No encontramos con una pareja en el camino. Amanda se para y habla con ellos. Les está preguntando por si han visto por casualidad el cable de un cargador de móvil, muy chulo, deambulando solitario y perdido por las montañas de Sierra Nevada. Le niegan haberlo visto y nuestra muchacha se aflige ante el pensamiento del cómo lo estará pasando su querido cable del cargador del móvil sin agua ni comida y seguramente que muy angustiado viendo caer ya la noche, ¡ay, el probe! 🤞

    Hacemos una última "paradiña". Yo, en primer lugar aprovecho para ponerme, ahora sí, toda la ropa de manga larga que llevo, inclusive la braga que me la lío en parte en la cabeza. Hace frío 🥶 Nos adelanta la pareja de senderistas. Comemos y bebemos ligeramente y de nuevo nos ponemos en marcha. 

    Antonio ha puesto la directa, de nuevo sale como un torpedo 💨💨 Y creo que ya sé porqué lo hace. Está calculando los tiempos y el kilometraje, para qué, cómo buen suizo, acabar la ruta en los tiempos estipulados 🕒 Ahora el grupo se estira bastante. El líder lo llevo a unos 100 metros de distancia. Gregorio a unos 150 metros de mí y a Amanda no se le ve el pelo 👀

    Pasada la Fuente de los Cazadores, "Antonio_senderismo" se detiene. Se queda mirando atrás. "¡Amanda se ha quedado!" Me suelta con su barbilla en alto, mirando al horizonte por detrás de mi hombro izquierdo. No vemos ni a "gregorio65" ni, obviamente, a "anuga" 🙄 Le comento al guía que, al colocarse por detrás de mí, no le vi buena cara, habrá "petao" le opino. Al ratito nos alcanza Gregorio, y, al poco tiempo después, vemos a Amanda, ahora sí, por fin, que viene incluso trotando 😳 Si es que la fémina es como el ave Fenix, que valiente ella 💪

    Nos reunificamos, apenas intercambiamos unas pocas palabras para saber que todo está correcto y salimos escopeteaos de nuevo 😲 Antonio sale de nuevo como un tiro 🚀 Va echando las cuentas el "brivoncillo" 😅 Ya sólo quedan un par de kilómetros. Hasta Amanda, qué ahora la llevo a pocos metros tras de mí, la oigo gritar con euforia unas palabras ininteligibles tras el avistamiento del Collado del Alguacil. Le alzo la mano como aprobación. Sí, ya lo tenemos en el bote 😎 ¡Yujuuu! 🥳

    Antonio se para en el parking del Collado. Mira su móvil. Lo toquetea. Me espera. Me choca los puños y bosquejamos dos enormes sonrisas cómplices 😁 Otro gran reto conseguido 🤟 Llega Amanda. Besitos para con el líder. Me choca el puño con la comisura de los labios de oreja a oreja. Y se presenta Gregorio con media sonrisa en su boca. ¡Ups! Y no recuerdo si nos chocamos puños o qué 🙃

    Estamos en el maletero del coche de Antonio. Bebiendo del agua fresca que nos quedó y ajustándonos el tema de las ropas y zapatillas. Y, cómo no, comentando anécdotas de la ruta. "Bueno, antes de tirar el móvil, cómprate un cargador, ¿no?" Le suelto a Amanda con media sonrisa pícara 😂 Parecía qué le seguía dando vueltas al asunto, ya que otra posibilidad era que se lo hubiese dejado en el coche o en el suelo dónde nos sentamos a comer, pero tampoco estaba por allá 🤷‍♂️

    "¡Antonio! Ya no sé si fiarme más de ti. Vas a tener que afinar tu puntería. Hemos llegado 5 minutos antes de la hora programada." Le apunto a nuestro pedazo de guía. "Estás equivocado. Lo hemos clavado. El tiempo es cuando llegamos todos." Me asesta "Antonio_senderismo" haciendo alusión a la llegada de "gregorio65" justamente a los 5 minutos después de mí 😳 ¡Ostras! Ya no sé por qué me sobresalto, si es que este Antonio es un crack en todos los sentidos 🙌 

    Al lado teníamos a la pareja de senderistas, que ya se iban a adentrar a su coche y fugazmente nos dijeron la ruta que habían hecho, y, sin llegar a escuchar todo lo que hicieron, sólo escuchando refugio Peña Partida y tal, eso me sonó también a un pedazo de ruta 👏

    Y nada más que añadir, que otro gran reto conseguido; Granada-Picón de Jérez en 13 horas, 54 minutos y 48 segundos. Y, cómo siempre, con el objetivo principal más que conquistado, con una inmejorable buena compañía y la vuelta a meta tod@s en una pieza 💪 Porque ése es el gran valor de la ruta. Pues nada, hasta la próxima amig@s... 😁🤗👍



Las estadísticas.





Sábado  22 de mayo de 2021


     

    
     


















 

domingo, 21 de marzo de 2021

Día Mundial de la Poesía.


A los que les gusta leer la parte bella de la vida: ¡Feliz Día Mundial de la Poesía! ✍💖

 




Sin palabras

 

Busco, escarbo, hurgo y no las encuentro,

remuevo las sábanas de mi memoria por un reencuentro,

que unan la “p”, “z”, “a”, qué te den gloria y no un desencuentro,

desquiciado por darles sentido, me desconcentro.

 

Me dejo caer en las telarañas de las redes sociales,

a la caza de un relámpago de inspiración sin males,

¡Cielos santos! Veo fotos en aluvión banales,

ansían acorazar los Alter Egos de “me gusta”, ¡uhm! No me vales.

 

Andorreo sediento por los campos de mi cerebro,

están secos, yermos, secarral de ideas que no celebro,

una “X” rota y una “T” marchita extintas ya como un cebro,

y atar las consonantes con guita, un requiebro.

 

Mas construir el verso lo intuyo harto lejano,

una estrofa a años luz distante, un viaje en vano,

apresar palabras que revolotean y baten, fin profano,

la creación del poema, aliento arcano.

 

Descabezada la métrica, una muerte anunciada,

guillotina afilada espera a la rima tan deseada,

ni una mísera sinalefa se exima de esta amañada,

letras apiñadas sobre el asfalto, la apisonadora lista y airada.

 

Adiós a la épica y hazaña soñada,

chorros de lágrimas por la sentida lírica tan amada,

desangra el soneto y la prosa entusiasmada,

mortecino el romance, el drama y la balada.

 

¡Oh poesía mía! Cuánto mundialmente lo siento,

incapaz de darte hoy vida, un severo lamento,

desgarrada mi entraña abierta y raída, lo asiento,

y sin palabras en tu onomástica, mi carcomiento.

 

 

José Ángel Castro Nogales

21/03/2021